Despues de leer cosas como estas, a uno se le queda la cara de tonto, de ver como todo se va a la mierda, y que todo intento de inculcar valores y respeto en las generaciones futuras es simplemente una broma en este pais de pandereta.
No quiero decir que dar capones y collejas, y reventar los dedos de los chavales con una regla de madera sea la forma mas adecuada de poner recto a los niños de hoy en dia, pero esta claro que todo atisbo de autoridad por parte del profesor se ha ido al lastre gracias al puto progresismo y gilipolleces que ahora mismo reinan en nuestro pais.
Luego nos asombramos de que somos de los países con mayores tasas de abandono escolar, con los niños mas tontos, mas drogadictos, con mayores embarazos no deseados, con gente que no quiere ni trabajar ni estudiar... pero es normal, con cosas y actitudes así, esta todo mas que justificado. O algo comienza a cambiar, o la sociedad tal y como la conocemos desaparecerá en menos tiempo del que realmente somos conscientes.
Conforme pasa el tiempo, me voy dando cuenta de que los seres humanos en general, y yo en particular, somos especialmente débiles. Caemos en los mismos errores una y otra vez, a pesar de que nos empeñamos en pensar que siempre que tropezamos, aprendemos, pero la verdad es que no...
Buscamos siempre lo que nos hace felices, tratamos de conseguirlo por activa y por pasiva, o quizás tenemos suerte, y a la vuelta de la esquina nos encontramos con algo inesperado, que nos hace felices, y por lo que nos desviviremos como si siempre hubiera sido nuestro. Pero algo falla, no todo es tan bonito, y al igual que los caramelos, se consumen y se acaban... Y como si fuéramos niños, nos jode que el caramelo se acabe, y siempre volvemos a por más.
Pero... ¿de verdad son tan buenos tantos caramelos? ¿Sera este tan rico como el primero? ¿Lo echaremos de menos? Todo dependerá de la percepción que hayamos tenido, de las expectativas que el primero nos haya creado, y en torno a el buscaremos de nuevo la felicidad.
Pero, sinceramente, en ciertos asuntos, nada es como lo primero, lo original, lo que sienta la realidad y sobre la cual, buscamos que todo sea igual que al principio. Entonces comienzas a darte cuenta, que el problema no radica en ti, porque tú haces todo lo posible porque las cosas sean como al principio, con la misma ilusión con la que te comiste ese primer caramelo, y disfrutaste hasta que se te acabo... o hasta que te lo quitaron.
¿Somos débiles? Si, lo somos, volvemos a buscar lo que ya no tenemos. Pero despertemos... la vida no es un caramelo, esto no se acaba, y si se lucha por recuperar lo que has tenido, es porque realmente te gusto lo que tenias, te gusta y piensas que merece la pena luchar por ello. La debilidad suele ser un mal síntoma, pero ser débil por caer miles de veces en algo por lo que luchas, bienvenido sea...