En ocasiones te encuentras sentado en un mar de lágrimas y apoyado sobre un bosque de tristeza, lamentándote de tus errores que cometiste día tras día y que formaron una montaña que acabo desmoronándose.

No vale buscar culpas en otro lado, solo sirve para intentar lavar una imagen tu mismo has manchado, por lo que finalmente se ha de asumir lo que hay, y a partir de entonces intentar volver a hacer, pensar y ofrecer aquello que TU ERES, y no lo que terminaste por dar que pensar.

El ser humano es uno de los pocos que tropieza en la misma piedra una y otra vez. Habrá algunos que aprendan de esa piedra, e intenten esquivarla la siguiente vez que se vean tentados a pasar por ese camino, y otros que no les importe volver a tropezar, porque la vida les da lo mismo.

Aprender de los errores y las piedras es fundamental, la capacidad de mejora en el ser humano no tiene límites, y si realmente se está interesado, hará lo posible por no volver a caer y tropezar, y por ello, andar con paso firme a través de caminos que no dejaran de tener problemas, pero que sabrá sortear sin ningún tipo de dificultad.